a música su secreta influencia a través de las edades

Richard Wayne Penniman nació en 1932 en el sur estadounidense, en un pueblo del estado de Georgia llamado Macon, sumido en la pobreza y la crueldad del racismo.

Hijo de un paleta contrabandista de trago y de una mujer de iglesia, Little Richard fue un integrante esencial de las congregaciones de su localidad natal desde pequeñísima, merced a una vigorosa voz de prominente registro, que conectada a la tradición pentecostal, halló cobijo en el púlpito frenético y febril de la alabanza, heredada de las enseñanzas de David en el momento de venerar al Señor en los Cánticos, llevada a cabo de baile y euforia. La disponibilidad de su espíritu, producida por la calidez de la alabanza en esos servicios dominicales de prominente voltaje humano, comenzó influida por los vocalistas de gospel de la temporada.

El Renacimiento y el Nacimiento del Ballet

El advenimiento del Renacimiento trajo una exclusiva actitud hacia el cuerpo, las artes y la danza. Las cortes de Italia y Francia se transformaron en el centro de nuevos desarrollos en la danza merced a los mecenazgos a los profesores de la danza ahora los músicos que hicieron enormes danzas a nivel popular que dejaron la proliferación de las celebraciones y festividades. Al tiempo, la danza se transformó en objeto de estudios serios y un conjunto de intelectuales autodenominados la Pléiade trabajaron para recobrar el teatro de los viejos helenos, mezclando la música, el sonido y la danza.

En la corte de Catalina de Medici (1519-1589), la mujer italiana de Enrique II, nacieron las primeras maneras de Ballet de la mano del excelente profesor Baltasar de Beauyeulx. En 1581, Baltasar dirigió el primer ballet de corte, una danza idealizada que cuenta la narración de una historia de historia legendaria mítica mezclando contenidos escritos hablados, montaje y vestuario elaborados y una afinada danza de conjunto. En 1661, Luis XIV de Francia autorizó el lugar de la primera Real Academia de Danza.

grupo musical

En los siglos siguientes el ballet se transformó en una especialidad artística reglada y fue adaptándose a los cambios políticos y estéticos de cada temporada.

La dimensión mental del envejecimiento

Nuestra psicología y la manera de meditar y accionar ejercitan una predominación vigorosa en nuestro cuerpo, ofertando consecuentemente la aptitud de influir de forma palpable en el deterioro físico. Existen muchos estudios de centenarios que coinciden en los denominadores recurrentes:

  • Ikigai: Tenían un fin en el momento en que se despertaban por las mañanas, tenían una misión o una razón para vivir. La naturaleza de este propósito es sin importancia (da lo mismo realizar vasijas de barro que proseguir estudiando en biología molecular). Para ellos, el propósito era esencial y les daba un porqué para continuar adelante. La ganancia lograda con el ikigai no es material ni económica: es sensible. Pero visto que no haya presión no quiere decir que no deba haber cierto nivel de desafío. Esto es, prueba nuestras habilidades y capacidades, pero no es fuente de agobio ni dificultad aversiva.
  • Actitud efectiva y sonreían habitualmente, si bien hubiesen sufrido la pérdida de conocidos cercanos y soportaran múltiples grados de deterioro

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