a que estilo musical pertenecen las obras de haendel

* Nacido el 23 de febrero de 1685 en Encuentre, Sajonia * Muerte el 14 de abril de 1759 en Londres

Proyectos mucho más esenciales de Georg Friedrich Händel (tixagb_ logró hacer mucho más de 612 piezas musicales y se estima que considerablemente más se perdieron con el pasar de los años, entre sus proyectos mucho más esenciales se hablan de las próximas:
  • Arrival de las Queen of Sheba – de Salomon
  • Harmonious Blacksmith (Aire y 2 variantes, de la 5ª Suite para clave)
  • Alegría para el planeta
  • Judas Maccabeust de la música para los fuegos artificiales reales
  • El Mesías Oratorio
  • Sansón Deja que los Serafines reluzcan. de sus proyectos mucho más reconocidas aun hoy día
  • Mientras que los pastores observaban los suyos s rebaños a la noche
  • Sadoc el Sacerdote

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El Mesías – Handel

La parte musical de Georg Friedrich Händel , El Mesías, compuesta en 1741 hablamos de un oratorio de charla inglesa, la que se enfoca en la Biblia del rey Jacobo y La Biblia Coverdale. Esta obra fue la sexta que compuso en el oratorio inglés, puesto que venía de una trayectoria marcada por la ópera italiana.

“El Mesías” se estrenó por vez primera en Dublín, un año tras ser compuesta, y fue haciendose de reconocimiento año tras años hasta transformarse en entre las mayores herencias de la música tradicional en nuestros tiempos.

«Su genio –asegura Rolland– no forma parte a la categoría de quienes proceden por un solo sendero. Su genio absorbe toda la vida y se integra en ella. Su intención artística es objetiva, se amolda a los diferentes espectáculos de las cosas fugaces, a la nación, al unísono que vive, a exactamente la misma moda. Se amolda a las influencias del resto, se apropia de los estilos y de los pensamientos del resto. Pero su poder de asimilación y el soberano equilibrio de su naturaleza son tan enormes que jamás se someten a la masa de los elementos externos. A la inversa: su genio asimila cada aspecto, lo domina y controla.»

Tanto con la ópera como con el oratorio, hemos visto de qué manera el genio de Handel fue capaz, como afirma nuestro Rolland, de amoldarse al planeta de las cosas fugaces ahora sus óbices, de mudar su cara (pero no su) identidad) para contestar con mayor efectividad a los cambios de todo el mundo real. Los idealistas, hijos del genio beethoveniano que va alén de las cosas sintiéndose superior, no dejaron de ignorar o aun criticar ese aspecto de la vida de Handel, tal y como si tanto contacto con el planeta de las cosas hubiese podido contaminar a su genio puro y virgen. En verdad, fue justo por medio de ese contacto tan profundo y también profundo con el planeta real y preciso que el genio de Handel alcanzó tan prominente vértice. De esta manera fue, por servirnos de un ejemplo, en 1707, en el momento en que se abrió sin límites a la tendencia italiana consiguiendo todos y cada uno de los estímulos que ese planeta mágico le ofrecía en ese instante para, después, guardarlos hacia Inglaterra y su capital. Y de este modo fue asimismo en los años treinta del siglo XVIII en el momento en que, observando medrar las críticas de los británicos hacia sus óperas, probó su aptitud de mudar completamente su ruta al arrimarse al planeta del oratorio.

Amoldarse al planeta significa seguir por diferentes caminos, nos enseña Rolland. Y de esta forma fue con Georg Friedrich Handel: durante su extendida trayectoria, su genio musical no se dedicó solo a la ópera y al oratorio. Desde sus primeros ensayos musicales, encerrado en la azotea de su casa en Encuentre a ocultas de su padre, Handel vio en la música instrumental un factor primordial de su identidad artística, un ingrediente preciso para llenar su perfil de compositor.

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