a que miembro musical pertence la tuba

11 de diciembre a las 12:00 h. Nuevo Teatro Circo de Cartagena. Entrada gratis hasta llenar aforo.

La tuba, un instrumento de sonido peculiar

La tuba se toca soplando, con lo que está fabricada en metal. Hablamos de un tubo de sobra de cinco metros doblado, que dependiendo del género de tuba, cambiará su medida.

Se habla del instrumento mucho más grande de toda la familia, con lo que hay que tocarla apoyándola sobre las piernas.

¿Por qué razón suena como suena?

La tuba es un tubo abierto que responde, de igual forma, a las leyes físicas de los instrumentos de metal. Los instrumentos de metal no se nombran de esta forma por el hecho de que están construidos en este género de material (asimismo lo están el saxo y la flauta y forman parte a la familia de las maderas) sino más bien por la manera en que se genera el sonido. Los labios se introducen en el filtro y, al soplar, el aire provoca que estos vibren y generen una suerte de zumbido que es amplificado por el instrumento. O sea igual a la trompeta, el trombón, la trompa, el bombardino o la tuba y lo único que cambia es la presión y proporción de aire que se requiere para llevar a cabo sonar cada uno de ellos. Cuanto mucho más largo es el tubo, mayor es el sonido y al reves.

Si observamos desde el podio del directivo o desde el patio de sillas, la tuba tiende a estar puesta arriba a la derecha, sentada después de los trombones, en concreto al lado del trombón bajo, con el que forma uno aparato inseparable. O sea lo mucho más frecuente, si bien en varias proyectos su colocación es diferente a requerimiento del compositor. Un caso de muestra de esto puede ser «El sueño de una noche de verano» de Mendelssohn, donde no hay trombones y frecuenta sentarse al lado de las trompas, más allá de que cabe decir que esta obra fue inicialmente redactada por «oficleït », si bien en este momento se toca con la tuba. Rara vez logramos hallar proyectos en las que haya 2 o mucho más tubas, de ahí que es de los pocos instrumentos de la orquesta que acostumbran a estar solos. En concreto Berlioz («Sinfonía Fabulosa», «Requiem», «Enorme Misa de Finados», etcétera.) y Richard Strauss («De esta manera charló Zarathustra», «Sinfonia Alpina») son 2 de los pocos músicos conocidos que usaron 2 o mucho más tubas (mucho más de 2, en concreto seis, solo en el Requiem de Berlioz). En el momento en que es de esta forma se ponen uno al lado del otro en su mismo emplazamiento frecuente, a salvedad del Réquiem, donde están distribuidas en distintas fanfarrias que se tocan desde las lonjas del teatro.

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