a que periodo musical pertenece shostakovich

Todas y cada una de las noticiasMarzo 2011SINFÓNICA DE CHILE OFRECERÁ PRIMERA SINFONÍA DE SHOSTAKOVICH DIRIGIDA POR MICHAL NESTEROWICZVIERNES 18 Y SÁBADO 19 DE MARZO

lanzó a la popularidad el compositor, el compositor, el compositor que asimismo forman una parte del segundo programa de la Temporada 2011.

DE LA NUEVA BABILONIA A LADY MACBETH DE MTSENSK

La recomendación de la lectura de El estruendos del tiempo estaría incompleta sin invitar al lector a reforzar en la música de Shostakovich, realizando hacinamiento de algo de erudición y mucha intuición. Tenemos la posibilidad de comenzar con la banda sonora de La novedosa Babilonia (1929), un largometraje de Grigori Kozintsev y Leonid Trauberg, obra tradicional del expresionismo soviético. Tenía que ver con la película idónea para un panegírico del régimen comunista. Los directivos argumentistas se habían leído las novelas de Zola sobre los Rougon Macquart, crónica de la ascensión y caída de una familia a lo largo del Segundo Imperio, pero asimismo asimilaron La guerra civil en Francia de Marx, un manifiesto con pasión en defensa de la insurrección de la Común ( 1871). Con estos elementos se podía llevar a cabo una película contra el orden burgués, el viejo París simbolizado en los guardes La novedosa Babilonia, cae de mercaderes sin escrúpulos que solo opínan en sus provecho, extraños a la derrota de su patria en la guerra franco-prusiana. Este razonamiento dejaba a Shostakovich crear una música alegre y desenfadada, no bien difícil de detectar con los contentos años veinte. Música para ilustrar las risas y diversiones de los burgueses, y música trágica para enseñar los duros trabajos de la multitud del pueblo que, a ojos de sus contrincantes de clase, solo son ladrones, putas y asesinos. Este pueblo, derrotado después en las barricadas de la Comuna, es representado por Shostakovich con una partitura trágica y triste, que se volverá en música triunfante y marcial en las situaciones de los fusilamientos de los insurgentes bajo la lluvia. Una banda sonora al servicio del mensaje de la religión política del marxismo leninismo, donde el calvario de sus leales es prometida de la futura redención tras la caída de la corrupta Babilonia capitalista y burguesa. Si Shostakovich se hubiese dedicado prácticamente en única a este género de música, quizás no hubiese tenido varios inconvenientes con el poder.

música clásica

Pero películas de esta forma solo podían hacerse en los años inmediatos a la Revolución de 1917, en que las esperanzas iniciales de bastante gente no se habían desvanecido completamente. La era estalinista supondría un despertar amargo, y no solo para los intelectuales.

Uno de los más importantes capítulos de la novela de Julian Barnes es el rechazo por el poder estalinista de la ópera Lady Macbeth de Mtsensk de Shostakovich. Un popular editorial de Pravda, bajo el título de «Bulla en vez de música», fue anunciado el 28 de enero de 1936, y se leían expresiones de esta índole: «la música graznaba, gruñía y resoplaba; su carácter era inquieto, compulsivo y espasmódico; procedía del jazz en el que el chillido ha sustituido al canto». Lo mucho más inquietante no eran esos títulos sino más bien el rumor, jamás probado, de que nuestro Stalin había escrito la editorial. Shostakovich va a pasar mucho más de una cuarta parte de siglo tratando la rehabilitación de su ópera, y por último se reestrenará en 1962 bajo el título de Katerina Ismailova. La referencia a Shakespeare, que se encuentra en el relato original de Nikolai Leskov, desapareció completamente y se removieron del libro ciertos datos escabrosos. Indudablemente el fallo de nuestro compositor fue opinar que las creaciones musicales, con toda una sucesión de discordancias al cargo de los instrumentos de metal y al tiempo compatibles con un neoclasicismo sardónico que recuerda Stravinski, podían ponerse al servicio de un tema popular: la demanda de la condición de la mujer rusa en el siglo XIX. Katerina podía ser una mujer sin escrúpulos y una asesina, pero al tiempo una víctima de una sociedad injusta. O sea lo que pensaría el compositor. Lo malo es que las autoridades soviéticas no querían ver desgracias en el ámbito que deslucieran las consignas oficiales.

Deja un comentario