a que periodo musical pertenece verdi

Giuseppe Fortunino Francesco Verdi, el mucho más italiano de los músicos, nació francés en Le Roncole, por el hecho de que esta pequeña ciudad era entonces un departamento napoleónico, el diez de octubre de 1813 a las nueve horas de la mañana. Murió en el Hotel Milán de esta capital lombarda a ámbas y cincuenta minutos de la madrugada del 21 de enero de 1901.

Una vida extendida, larguísima para la mortalidad media de entonces, rica en acontecimientos, realmente bien aprovechada como hombre y como compositor. De origen campesino, fue un cosmopolita que viajó por la Europa mucho más cultural de entonces: Inglaterra (jamás ha podido charlar tan “endemoniado” idioma ni aguantar su molesto tiempo), Francia (en París radicó alguna temporada en tanto que allí estaba a gusto por el anonimato que la localidad le intentaba), Rusia y Alemania, llegando con motivo del estreno de unas de sus partituras “españolas”, La fuerza del destino, hasta una España (La capital de españa visitando después El Escorial, Toledo, Granada, Sevilla) entonces bastante distanciada de los circuitos al empleo. La capital española, tres décadas atrás, había popular una triunfal visita de Rossini; Bellini y Donizetti jamás pisaron la Península Ibérica.

Del Ricecimiento al drama psicológico

La ópera Rigoletto fue estrenada en el teatro La Fenice de Venecia, el 11 de marzo de 1851, con libreto de Francés Maria Piave, apoyado por su parte en la obra Le Roi se amuse de Víctor Hugo. Verdi declaró en una carta redactada en 1853 que diez años antes no podría haberse audaz a redactar Rigoletto. ¿Qué podría cerrar esta afirmación? De hecho, en el momento en que se examinan los temas y el estilo dramático y musical de la trilogía celebérrima del periodo medio de la producción verdiana (Rigoletto en 1851, Il Trovatore y La Traviata en 1853), no cabe duda de que un enorme cambio es se ha producido: los temas históricos de su primer periodo compositivo se dejaron de lado, en busca de temas mucho más existenciales.

En 1850, a sus 37 años Verdi ahora ostentaba un enorme prestigio como compositor reconocido a nivel internacional, que se ganó a través de dramas históricos que exaltaban los especiales patrióticos del Risorgimento a lo largo de los años 30 y 40 (Nabucco es el ejemplo mucho más claro de esto). Con las derrotas de Italia de 1849, Verdi captó un cambio de gusto en el público italiano, menos ávido de hallar temas patrióticos, y su situación popular muy holgada le dejó centrarse en lo que verdaderamente era prioritario para él : el hombre en su dificultad sicológica. Lo que Verdi ahora había precisado con Macbeth y Luisa Miller años atrás, queda ratificado y consolidado en Rigoletto: la pasión y la catástrofe humana se transforman en el nuevo centro de gravitación de la acción verdiana, una manera de seguir que se perpetuará hasta Falstaff, su última ópera, y que probablemente logró su zénit en Otello, su penúltima.

Intermezzo

Hablamos de piezas pequeñas de carácter humorístico y cómic que se ejecutaban entre proyectos serias realizando de puente o interludio entre ellas. Acostumbraban a ser de ámbito habitual y comenzaron a realizarse en el siglo XVIII.

Es una suerte de sátira de la ópera tradicional donde se intercalan canciones de diferente origen (ópera seria, folclore, canciones populares…). Se considera como la predecesora de la opereta y se desarrolló a lo largo del siglo XVIII si bien no por bastante tiempo. Entre las óperas mucho más reconocidas va a poder ser The Beggar’s Trabaja.

• ►ALGO MÁS…

¿De qué forma fue su historia?: Si bien nació en una familia humilde, ha podido estudiar y cultivar su vocación merced a la figura de un mecenas de provincias, un droguero que amaba el «bel canto».

El estudio, el trabajo y el éxito, en el momento en que llegó, no consiguieron mudar la manera de vida del músico, firmemente enlazada a sus orígenes, en la casa de Busseto.

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