cómo es esa música ideal del clasicismo y el barroco

“La base de la música es el sonido; su propósito es agradar y despertar distintas conmuevas en nosotros”. Son las expresiones con las que el pensador René Descartes puso en prueba, en su obra Compendio de música, la indiscutible relación entre la música y los sentimientos.

Hablamos de una corriente que, originaria de la Grecia tradicional, halla su expresión máxima en la teoría músical que se hace en el Barroco.

De la orquesta de cámara barroca a la orquesta sinfónica

Otro de los signos propios del clasicismo musical es la ampliación de la clásico orquesta de cámara barroca a la orquesta sinfónica.

La configuración de cuerdas de la orquesta barroca pierde el bajo continuo ampliando el número de instrumentos de cuerda. Y a esta sección de cuerdas se le une una sección de vientos de madera conformada flautas traveseras, oboes, clarinetes y fagotes. Complementariamente se tiene dentro a la orquesta sinfónica una sección de vientos de metal compuesta por trompetas, trompas y trombón.

La sonata tradicional

Para eludir la monotonía de la reiteración de un tema musical caracteristica de la sonata suite, Philipp Emanuel Bach añadió a la sonata un segundo tema, Pasaba después a desarrollar todos 2 y, por último, hacía percibir los 2 temas. Sobre este principio se lleva a cabo la manera sonata, cuya composición fue adoptada por prácticamente toda la música instrumental del Clasicismo,

La sonata tradicional se compone de tres o 4 movimientos: I Allegro, II Adagio, Andante o Largo, III Mmuetto, IV Final, Allegro o Presto. El primero de estos movimientos recibe el nombre de esquema de sonata. Este esquema es aplicable al concierto, sinfonía, cuarteto, dueto, etcétera.

Madrigales y otros cantos

Una de las maneras musicales que van la mayoria de las veces unidas, en primer término, al nombre de Monteverdi es el «madrigal». Nuestro compositor mostró en esta clase de proyectos el salto o el sendero de cambio del Renacimiento en el Barroco musicales. Monteverdi comenzó a crear madrigales al estilo renacentista (contrapuntístico), pero él mismo cambió pausadamente su práctica musical, y también ingresó la monodía acompañada (que destaca grandemente, con recitativos, la claridad, expresión y también relevancia trágica) del artículo cantado), el estilo concertante, la ocupación fija del bajo continuo y la utilización de instrumentos con ritornillos (interludios instrumentales).

Hasta la actualidad vimos que la música estuvo subordinada al artículo, pero en la próxima etapa barroca se desarrollará el estilo del «bel canto», una exclusiva concepción de la armonía que quiere que la música se coordine y no se subordine a los dictados de las letras. Las armonías van a ser bien establecidas y breves, se impulsará la utilización del ideal sonoro de la voz del castrado, y se empleará el modelo de la música de danza (donde prevalecía el ritmo ternario), evitándose, en cambio, enormes contrastes rítmicos. Esta novedosa posición italiana en lo que se refiere a escritura vocal va a ayudar a la distinción entre recitativo y aria, todavía no muy diluida en estos momentos del Barroco, incrementando el estilo belcantista de esta forma el melodismo y el preciosismo calmado del aria, en oposición a la sequedad del poco a poco más distinto y distanciado recitativo.

Deja un comentario