cómo se muestra la capacidad musical de mozart

Wolfgang Amadeus Mozart fue una de esas figuras nacidas para la fábula, que desarrollan a su alrededor una mitología donde en ocasiones resulta bien difícil distinguir la verdad de la historia de historia legendaria. Desde su temprana muerte en 1791 la literatura, el teatro e inclusive el cine han contribuido a envolver su imagen pública hasta el punto de que hay múltiples imágenes del compositor contradictorias entre sí (algo similar a lo que sucede con los retratos que le son atribuidos, los que no se semejan entre sí). Frecuentemente, lo que la multitud da por sentado hacia las situaciones de su trayectoria y de su historia procede tanto de mitos como de realidades, singularmente en el momento en que charlamos de las adversidades que padeció en su corto vida. No obstante, tanta mitificación no resulta incomprensible: fue un niño prodigio de características poco recurrentes que fascinó a media Europa —una sorpresa registrada en inmensidad de crónicas y presentes de la temporada—, lo que siempre y en todo momento lúcida una fascinación viva. Disfrutó de una popularidad en vida destinada a escasos individuos entonces. Además de esto, murió con solo treinta y cinco años. Su inmediata desaparición sorprendió a toda Europa, ayudando a despertar un fervoroso culto a su persona y si obra, como tiende a suceder toda vez que un enorme artista nos deja bastante próximamente. Un culto que, como es natural, dura hasta hoy.

Los orígenes de Las bodas de Fígaro

Lorenzo da Ponte escribió el libreto de Las bodas de Fígaro realizando una adaptación de la obra de teatro con canciones intercaladas La folle – quien lo había escrito en 1778, pero cuyo estreno no se causó hasta 1784 gracias a múltiples inconvenientes con la censura debidos al furibundo ataque que Beaumarchais hacía a la arbitrariedad y también inmoralidad de la nobleza. La obra consiguió un enorme éxito dentro y fuera de Francia, si bien su representación en Viena fue prohibida por el emperador José II.

Lorenzo da Ponte suprimió del libreto todas y cada una de las alusiones de corte político contenidas en la obra de Beaumarchais, dando mayor relevancia a la dimensión humana de los individuos ahora sus relaciones, si bien sí insería comentarios de muy sutil ironía contra la nobleza, camuflados en arias y recitativos. La obra de Beaumarchais se encontraba estructurada en cinco actos, que Da Ponte redujo a 4, sintetizando en el Acto III de la ópera los actos III y IV de la obra original, descartando extractos que ralentizaban la acción trágica. Asimismo redujo el número de individuos de dieciséis a once: Fígaro, Susana, la Condesa, el Conde, Cherubino, Marcelina, Bartolo, Basilio, Barbarina (Fanchette en la obra de teatro), el juez Don Curzio (Don Guzmán en el obra original) y Antonio (el jardinero padre de Barbarina).

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