con faldas y a lo loco el musical ricard reguant

La artista Gisela Lladó (Barcelona, ​​1979) brincó a la popularidad hace 17 años desde su participación en la primera edición de Operación Triunfo. Desde ese momento no dejó de trabajar, más que nada en el lote de los musicales y espectáculos para el público familiar. Tiene su productora teatral y puso voz y banda sonora a muchas películas de Disney. En este momento protagoniza Rouge, Fantastic Love: el recién estrenado musical en el Teatro Apolo bajo la dirección de Ricard Reguant. Gisela todavía es aquella chavala que enamoró a una generación a inicios de siglo: dulce, inocente y apasionada. Nos recibe su camerino y nos charla sin tapujos de su pasado y del enorme amor por la música.

¿Quién era Gisela antes de ingresar en Operación Triunfo?

Comprender y apreciar nuestra historia es primordial.

Las artes escénicas y el teatro musical de este país no se comprenden sin la aportación de Àngels Gonyalons que, tras 4 décadas de profesión, prosigue adelante de la escuela de teatro musical Memory. Para bastantes expertos y apasionados del ámbito con el que comparto generación, es uno de esos nombres que no tenemos la posibilidad de olvidar. Se define como «una actriz que, además de esto, canta y baila», haciéndose propias las expresiones de Glenn Glose, sintiéndose una actriz completa que comprende el máximo de géneros teatrales. Pero Àngels Gonyalons es considerablemente más. A lo largo de los años 90 se transformó en un líder de la escena catalana y despertó a varios el deseo de estimar ser como ella, tanto por su talento innato, como por su energía y desembolso escénico, como por su voz en ocasiones dulce, otros desgarradores.

Àngels nació en Barcelona, ​​la mayor de tres hermanos. El abuelo materno era colorado y, el paterno, debieron ocultarlo de los republicanos, conque la guerra y las dificultades y el apetito estaban muy presentes en los recuerdos de la familia. Sus progenitores eran profesores, en verdad, la madre fue alumno del padre y solo tenía 20 años en el momento en que tuvieron a Àngels (él 33). Pero la maternidad no impidió que pudiese estudiar en la facultad, apoyada por su marido, que deseaba que se transformara en una mujer sin dependencia y efectuada. Un hombre inusual que Àngels recuerda con enorme cariño, en tanto que jamás le faltó tiempo para comunicar juegos y diálogos con sus hijas. Son 2 personas que definieron los pasos de Àngels, por bueno y por no tan bueno: los criaron en una atmósfera de libros y estudios reglados que la hicieron ávida de estudiar pero desmotivada para realizar carrera, tras hallarla con instructores que le aburrían y nada debían ver con sus estimulantes progenitores.

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