con quién estudió antón garcía abril música cinematográfica

ANTÓN GARCÍA ABRIL

Compositor, Humanista, Turolenc, Español, Universal

Indispensable en cine y tv

Pero, indudablemente para el enorme público faceta de creador de sobra de 200 bandas sonoras para el cine (Los beatos inocentes, El delito de Cuenca, Sor Citroën, Ven a Alemania, Pepe o La localidad no es para mí, entre otros muchos) y la televisión (las suyas son memorables sintonías de series como El Hombre y la Tierra, Anillos de Oro, Segunda enseñanza, Brigada Central, Compuesta y sin novio, Ramon y Cajal o Fortunata y Jacinta).

Integrante de la llamada Generación del 51 y entre los creadores del conjunto Novedosa Música (1958), la extendida carrera de composición del turolense fué conocida en los foros de discusión de mayor prestigio nacional y también en todo el mundo, recogiendo el Premio Nacional de Teatro (1971); Premio Nacional de Pedagogía y también Investigación Musical (1991); Premio Nacional de Música (1993); Premio del Real Conservatorio Superior de Música (1994); Medalla de Oro de las Hermosas Artes (1998); Doctor Honoris Causa por la Facultad Complutense de La capital de españa (2003); o Premio SGAE de la Música Iberoamericana Tomás Luis de Victoria (2006).

Incluye las próximas fotografías

1. Antón García Abril por Carlos Díaz de la Fuente, zafirovisual.com. 2. Antón García Abril con su familia, por Carlos Diaz de la Fuente, zafirovisual.com 3. Antón García Abril con su mujer, Aurea Ruiz. 4. Antón García Abril por Javier Manzano. 5. Antón García Abril en el estudio de grabación. 6. Antón García Abril adjuntado con la Familia Real y el elenco de artistas en el estreno de Divinas expresiones. 7. Antón García Abril en el ascenso como Académico de la Real Academia de Preciosas Artes de San Fernando. 8. Antón García Abril con Félix Rodríguez de la Fuente en el estudio de grabación.

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Intérprete leal y experiencia personal con el profesor: mi homenaje

El defensor de la armonía en el siglo XX español musical nos dejó el mes de marzo pasado. Se detuvo el pulso de todos: jóvenes, mayores, melómanos, apasionados, especialistas, anónimos, celebridades, intelectuales, aristócratas y gente fácil. Bien difícil imaginar una confluencia histórica de esta forma, donde la civilización de un país maneja la primera escena de la prensa, de header de telediarios en canales nacionales, programas especialistas y generalistas de radio y televisión: es que el compositor de Teruel Antón García Abril nos dejó a los 87 años.

No obstante, al lado de un vacío colosal, una horrible desolación por la pérdida del profesor, del referente musical y humano, nos queda la tranquilidad de haber gozado tanto, y con tan excepcional intensidad, de su amistad personal y su incuestionable carisma artístico. Y, como es natural, ahora para la historia, trasciende su importante obra. Creador de impresionantes sintonías de televisión y cine, su música caló en los hogares españoles con armonías como las que recordamos en la irreproducible serie de El Hombre y la Tierra, al lado de Félix Rodríguez de la Fuente, entre otras. No obstante, es por la importancia de su ópera Divinas expresiones, su legado sinfónico, instrumental y camerístico, con lo que García Abril ocupa ahora un puesto de honor en la creación musical de españa de siempre.

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