cuál es el carácter de la música

La música piensa un ejercicio de poder, uno sutil, inverosímil e inclusive mágico. Existe quien afirma que es con la capacidad de despertar conmuevas e inclusive de cambiar de repente nuestro estado anímico y la manera en que aceptamos distintas ocasiones y nos expresamos frente el resto. De ahí que se afirme: “Si escucho esta clase de música, me coloco feliz y enérgico, pero esta otra me apena”.

Los ritmos veloces, las líneas melódicas ascendientes y los timbres refulgentes y fuertes tienden a ser socios a la alegría, a las sociedades occidentales, de ahí que se emplean para ambientar fiestas, acontecimientos de deportes y para conmemorar datas esenciales. La música lenta, en menor tonalidad, con varios cromatismos, por contra, transportaría a la amargura, la melancolía, el desasosiego y la soledad. Las marchas militares que suenan en los entierros, por servirnos de un ejemplo, llevan de manera directa a la tristeza y probablemente al llanto nostálgico. Pero, alén de despertar conmuevas, ¿la música puede asesorar o influir en las acciones del humano?

Asiste para conducir las conmuevas y desarrollar paciencia

Durante su educación, un estudiante de música se encara a múltiples desafíos:

  • Si es principiante , debe estudiar un lenguaje nuevo, desde el princípio.

Elementos de la música

La armonía es el efecto que resulta de conjuntar 2 o mucho más notas musicales.

Los elementos escenciales de la música tienden a ser siempre y en todo momento tres, si bien su concepción y su app específica puede cambiar de una cultura a otra. Estos elementos son:

Medites teológicas sobre el papel de la música en el culto

La música y el canto prosiguen desempeñando un papel escencial en la vida del pueblo de Dios hoy día. La civilización moderna y la tecnología actualizada aportan novedosas opciones y desafíos al ministerio musical de la iglesia. La vida de la gente está cercada de música: la televisión y la radio, la música de fondo de los juegos para videoconsolas, la música ambiental de los centros comerciales, los CDs y los sintetizadores. No obstante, la mayoría del tiempo la música marcha como «fondo» mucho más que como una ocasión para percibir seriamente, y bastante menos para formar parte. Fuera de la iglesia hay escasas oportunidades u ocasiones en la civilización de norteamérica a fin de que la multitud cante junta. Una gran parte de la música habitual (incluyendo la música cristiana habitual) que se compone actualmente está destinada a la interpretación y no a la participación.

La Iglesia asimismo tiene mucho más ingreso y mostró una mayor apertura a una mayor pluralidad de música: desde la himnodia tradicional al rock católico, desde las cantatas de europa a los corazones sudafricanos. Esta variedad ha de ser bienvenida y conmemorada; refleja la variedad y la riqueza de la creación de Dios. Pero la mayor pluralidad y opciones musicales requieren un mayor discernimiento y precaución en el momento de planear y realizar el ministerio musical de la iglesia. El pueblo de Dios canta; lo que canta y de qué forma lo realiza son cuestiones esenciales.

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