cuándo se estrena el musical la venganza de don mendo

En ‘La venganza de Don Mendo’ el caballero español Don Mendo Salazar, Marqués de Cabra, se considera burlado en el momento en que revela que su promesa, Magdalena, se casará con Don Pero Collado, Duque de Toro. Tras un acercamiento funesto, Don Mendo termina inculpándose como ladrón y termina encarcelado y culpado a ser emparedado por orden de Magdalena.

Su trágico destino se ve perturbado por su amigo, el Marqués de Moncada, que le salva del despiadado castigo engañando a la ley. Don Mendo amenaza con regresar por Magdalena, pero por el momento no por amor, sino más bien por venganza.

La sepa de ciertos versos

Tras un principio dubitativo, en el que hacía falta algún verso, La venganza de Don Mendo va tomando agilidad y empaque. Los actores dejan clarísimo que la obra no se toma seriamente a sí. Entregados y animosos, promueven la cooperación con el público, al que contagian buen humor y mucha energía. Están realmente bien todos, sin salvedad, pero resalta Don Mendo (José Saiz) que resulta tierno y conmovedor al unísono que divertidísimo. Los intérpretes además de esto cantan y bailan bien, y saben asimismo decir el verso, cuando menos el verso de Muñoz Seca, que debe enunciarse, como es conocido, con falsa afectación y verdadero desparpajo.

Con la adición de los números musicales, y efectos distintos, la obra dura unas 2 horas, y es tan amena y jubilosa que se pasa en un suspiro.

Sobre el creador

Pedro Muñoz Seca, nativo de el Puerto de Santa María en 1881, practicó la abogacía y fue instructor especial, pero su auténtico trabajo fue el de creador teatral. Máximo gerente del teatro humorístico de principios del siglo XX, sus proyectos todavía disfrutan de enorme popularidad. Su capacidad para versificar y para los juegos con las palabras, unida a la distorsión ridícula de la verdad que presentaba en sus piezas, hicieron el llamado ASTRACÀ, una variación del género chaval.

Si bien por su falta de autocrítica se considera un creador menor, y a pesar de que sus proyectos halagaron en demasía a los campos conservadores, la verdad es que el teatro de Pedro Muñoz Seca alcanzó un éxito habitual rotundo, hasta el punto de que se transformó en práctica estudiar de memoria extractos de sus estrenos, singularmente de La venganza de Don Mendo, de 1918, sátira delirante de los dramas medievales.

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