de buenas a primeras musica rem

Estoy en el taxi. Me dirijo por la autopista hacia la localidad de los edificios. Es mediodía y dejó de llover. Novedosa york me da la bienvenida embriagándome con sus fragancias, abro la ventanilla del taxi para lograr impregnarme del ámbito que se palpa en todas y cada una de sus calles. Este microuniverso de etnias, etnias, estilos de vida, marginalidad y opulencia. Todo al unísono, sin disimulo, sin trampa ni cartón. Cierras los ojos en el Central Park y evocas «el palacio de la luna», acudes al puente de Brooklyn y te imaginas a Woody Allen dando comida a las palomas. Subes a un taxi y quieres localizarte el ido de Travis con su cresta mohicana y su misión divina. Novedosa york es tantas cosas, novedosa york es Paul Auster, es Scorsese, son Los Ramones, Televisión, Warhol, La Velvet, Abel Ferrase, Competición Minelli, Lydia Lunch, Los Dictators, Los New York Dolls, es Sonic Youth, es Broodway, Madison, Public Enemy, Beastie Boys, Divino Village con sus calles llenas de universitarias, pero por vez primera Novedosa York va a ser a lo largo de unos minutos el ámbito de la materialización de un sueño: entrevistar a Michael Stipe.

Tantas conmuevas de cuajo sobresaturan los sentidos. Te aturden, te desorientan. Si te ofrece por pensar, terminas por verte reflejado en uno de esos gigantes besugos que da vueltas a la pecera del lugar de comidas, aguardando su ineludible destino. La puesta en escena es impecable; los Monty Phyton lo sabían realmente bien y de ahí que la usaron en su inusual película. Michael asimismo estuvo meditando a lo largo de todos y cada uno de los meses anteriores a la edición de este Up. Meditando sobre dado que, con New Adventures in Hi-fi, los de Athens se habían metido en un callejón sin salida que de manera creativa no les llevaba a nada. Meditando sobre de qué forma está cerca de los 40 (¿recordáis el capítulo «La Edad Madura» en la película de los cómics ingleses?) él, que les tiene dinero, prestigio, una corte de seguidores y halagadores capaces de aplaudir alguno peto que se tire, lo tiene todo y no posee nada. Nada tiene si no es con la capacidad de probarse a sí mismo que es con la capacidad de hacer, ser un artista, crear, no repetirse. De ahí que, yo asimismo reflexiono y decido que este es el disco mucho más Michael Stipe de todos, pues en un trabajo que nace de un pulso interior. Este pulso que precisa como agua de mayo para poder ver, que la presencia no es tan absurda como ofrecer vueltas en una pecera. Es exactamente la misma necesidad que tuvo Bono en el momento en que editó «Achtung Baby!». La diferencia radica en que, para mí, este es el más destacable trabajo de los irlandeses, al tiempo que «Up» no es el más destacable disco de R.Y también.M., si bien sí es el más destacable disco anti-R.Y también.M. Lo es pues deja atrás la etapa, algo insulsa, que marcaron los 2 últimos trabajos. R.Y también.M. han cruzado el umbral de una exclusiva dimensión, un nuevo cosmos lleno de texturas, una auténtica orgía para los sentidos. De la elegancia a la exasperación, de la hermosura a la obscuridad áspera y bien difícil. Un disco que, como sugiero a Michael, precisa múltiples escuchas para ser completamente asimilado (lamentablemente yo solo he gozado de una apurada ocasión para llevarlo a cabo, antes de efectuar la entrevista).

Caminar con una maleta para viajar en 2023

Si en algún momento viste a tus vecinos caminar con una maleta justo en Fin de Año y te preguntaste qué hacían, aquí te lo enseñamos . Para esos que adoran viajar la cábala afirma que debes ofrecer una vuelta a la manzana con una maleta en la mano, de este modo sumarás puntos para conocer el ubicación de tus sueños.

Losing my religion

Stipe explicó que la expresión «perder la religión» se refiere a un viejo refrán del sur, en el que diríase que en el momento en que sucede una cosa horrible puede perjudicar tan intensamente a un individuo que aun dude de sus opiniones.

El compositor de R.Y también.M. usó la expresión que da nombre al hit como una metáfora del amor que no es correspondido. Por otro lado, la confusión causada por el enamoramiento romántico se equipara con la del padecimiento beato.

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