para que sirve el silencio en la musica

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Usos del silencio musical

Los silencios musicales dejan el reposo de los músicos y vocalistas y la separación de las distintas oraciones musicales. Teóricamente musical, la redonda se representa a través de el número 1, ya que se considera la unidad; desde esto, es simple comprender la relación que tiene con el resto, puesto que el número de cada una responde cuántas ocasiones debe dividirse una blanca para conseguirla. Por poner un ejemplo, ya que la blanca equivale a 2 blancas, 4 negras, ocho corcheas y dieciséis semicorcheas, es simple comprender que los números representativos de estas figuras sean 2, 4, 8 y 16, respectivamente.

Con esto está claro, se tienen la posibilidad de usar múltiples equivalencias. Un silencio de redonda, por poner un ejemplo, equivale a 2 silencios de blanca, a 4 silencios de negra ahora ocho silencios de corchea.

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El silencio es algo relativo y que se define por el contexto. Lo que para unos puede ser sepa de sonido como algo relajante, para otros puede ser fundamento de tensión o indecisión. Silencio, estruendos, sonido y música se codeterminan en dependencia de cada situación y de las esperanzas de quien escucha. Esto motivó a Luigi Russolo a redactar en su instante el manifiesto El arte de los ruidos o El arte dei Rumori(1913), y deja entender por qué razón no es fortuito que Silence, libro que junta múltiples contenidos escritos de John Cage, tenga como un de los ensayos iniciales «The future of music: credo», donde el compositor expone la relevancia del estruendos para realizar música (Cage, 1961, partido popular. 3-6). Silencio y estruendos se complementan, y entender su relatividad deja dimensionar la dificultad de la experiencia musical.

Varios conocen la oración de Friedrich Nietzsche sobre de qué forma “sin música, la vida sería un fallo”. No obstante, en ocasiones el silencio es mucho más apreciado que la música. David Le Bretón considera –si bien sea históricamente cuestionable– que la Modernidad significó el advenimiento del estruendos, y que la comunicación moderna supone un fluído interminable de alegato donde el silencio se siente como un enemigo (2015, partido popular. 14-16) . Entonces la música, siendo uno de los más importantes medios hoy en día, puede transformarse en estruendos desde su incesante presencia en espacios públicos, al paso que el silencio consigue valor comercial, “se regresa poco y se transforma en un requisito, una razón de pelea popular o de marketing” (p. 23). De ahí que el silencio se asocia poco a poco más con confort, al tiempo que el estruendos supone distintas maneras de control y estigmatización popular (véase Longina, 2006; Schwarz, 2015; Tagg, 1994).

Unas partes de las figuras musicales

Las figuras musicales se conforman de tres partes: Cabeza, plica y corchete. La cabeza puede ser negra o blanca, en relación si está rellena o no. La plica es el palito de la figura y se pone hacia arriba o hacia abajo según su situación en el pentagrama. El corchete es la cola que tienen las corcheas y semicorcheas. Sólo algunas de las figuras musicales tienen sus tres partes. La redonda solo tiene la cabeza, la blanca y la negra tienen cabeza y plica, al paso que las corchea y semicorcheas tienen cabeza, plica y corchete. En el momento en que hay 2 o mucho más corcheas y/o semicorcheas consecutivas, se unen en un solo corchete, o 2 (en el momento en que son semicorcheas).

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